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Errores habituales en verano que pueden dañar la luna del coche y cómo evitarlos

Durante el verano aumentan los viajes por carretera, las altas temperaturas y las horas de exposición al sol. Todo ello puede afectar a diferentes elementos del vehículo, incluida la luna del coche. Algunos hábitos cotidianos aparentemente inofensivos pueden provocar que pequeños impactos o fisuras terminen convirtiéndose en daños mayores. Compartimos algunos consejos prácticos para prevenir problemas y viajar con más tranquilidad.

El verano es sinónimo de vacaciones, escapadas, viajes largos y muchos más kilómetros de lo habitual. Antes de salir a la carretera solemos preocuparnos por revisar neumáticos, niveles de líquidos o el aire acondicionado, pero hay un elemento que con frecuencia pasa desapercibido: las lunas del coche.

Y lo cierto es que no deberían pasar desapercibidas. El parabrisas no sirve únicamente para proteger del viento o de la lluvia. También forma parte de la estructura del vehículo y desempeña un papel importante en la seguridad y en la visibilidad durante la conducción.

En Talleres Murillo vemos cada verano situaciones muy parecidas: pequeños impactos que parecían no tener importancia y que, días después, terminan convirtiéndose en grietas mucho mayores. Muchas veces esto ocurre por hábitos cotidianos que pueden evitarse fácilmente.

Por eso queremos compartir algunos consejos prácticos que pueden ayudar a cuidar las lunas del vehículo durante los meses de más calor.

Cuidado con los cambios bruscos de temperatura

Uno de los errores más frecuentes aparece cuando el coche ha estado varias horas estacionado al sol.

Seguro que resulta familiar: se abre la puerta y el interior parece un horno. La reacción habitual suele ser arrancar y activar el aire acondicionado al máximo apuntando directamente hacia la luna delantera.

Sin embargo, esta práctica puede provocar cambios bruscos de temperatura en el cristal.

Las lunas están preparadas para soportar condiciones exigentes, pero cuando existe una pequeña fisura o un impacto previo, estos contrastes térmicos pueden aumentar la tensión sobre el cristal y favorecer que el daño crezca.

Como alternativa, recomendamos:

✔ abrir puertas o ventanas durante unos segundos antes de arrancar
 ✔ ventilar el habitáculo primero
 ✔ reducir progresivamente la temperatura interior
 ✔ evitar dirigir aire extremadamente frío directamente hacia la luna

Son pequeños gestos que pueden marcar una diferencia importante.

Evitar agua muy fría sobre una luna caliente

Otro hábito bastante habitual durante el verano aparece durante la limpieza del coche.

Después de varias horas bajo el sol, la carrocería y los cristales pueden alcanzar temperaturas muy elevadas. Aplicar agua muy fría directamente sobre una luna muy caliente puede provocar también cambios bruscos de temperatura.

Aunque no siempre genera daños visibles, si el cristal ya presenta una pequeña fisura o un impacto previo puede aumentar el riesgo de que aparezcan grietas más grandes.

Lo más recomendable es:

  • esperar unos minutos a que el vehículo se enfríe ligeramente
  • realizar la limpieza en zonas con sombra cuando sea posible
  • utilizar agua a temperatura más equilibrada

Mantener distancia de seguridad en carretera

Durante las vacaciones aumentan los desplazamientos largos y también el tráfico en muchas carreteras.

En estos trayectos aparece otra causa muy frecuente de daños en las lunas: pequeños impactos de piedras o gravilla.

Los vehículos pesados, camiones o determinadas vías con obras pueden lanzar pequeñas partículas que golpean el parabrisas. En muchos casos el resultado es únicamente una pequeña marca que apenas se aprecia.

Y aquí aparece uno de los mayores errores: pensar que ese pequeño impacto no tiene importancia.

No ignorar pequeños impactos

Un impacto pequeño puede parecer algo insignificante:

«Es una marca mínima.»
 «No molesta para conducir.»
 «Ya lo revisaré más adelante.»

Sin embargo, la realidad suele ser diferente.

Las vibraciones del coche, los cambios de temperatura, los baches o incluso la propia presión estructural del vehículo pueden hacer que una pequeña marca evolucione rápidamente.

Lo que inicialmente podría solucionarse mediante una reparación sencilla puede terminar convirtiéndose en una sustitución completa de la luna.

Por eso siempre recomendamos actuar cuanto antes cuando aparece un impacto.

Revisar las lunas antes de viajar puede evitar problemas

Antes de iniciar un viaje largo conviene dedicar unos minutos a una revisión visual rápida del coche.

Además de neumáticos o niveles, también puede ser útil comprobar:

  • si existen pequeñas grietas
  • impactos recientes
  • marcas cerca de los bordes de la luna
  • daños que afecten al campo de visión

Esta revisión apenas lleva unos minutos y puede evitar incidencias durante el viaje.

La luna también es un elemento de seguridad

Muchas veces se piensa únicamente en la visibilidad, pero el parabrisas cumple una función mucho más importante.

Forma parte de la estructura del vehículo y contribuye a mantener su rigidez. Además, participa en el correcto funcionamiento de algunos sistemas de seguridad y ayuda a proteger a los ocupantes en determinadas situaciones.

Por ello, mantener las lunas en buen estado no debe considerarse únicamente una cuestión estética.

En Talleres Murillo llevamos años trabajando con vehículos de todas las marcas y sabemos que una pequeña revisión preventiva puede evitar problemas mayores.

Si aparece una fisura, un impacto o simplemente existen dudas sobre el estado del cristal, es recomendable actuar cuanto antes. En nuestro servicio especializado de reparación y cambio de lunas analizamos cada caso para valorar la mejor solución según el tipo de daño y las características del vehículo.

Una pequeña marca puede parecer algo sin importancia hoy, pero durante los viajes de verano y las altas temperaturas puede convertirse en un problema mucho mayor. Una revisión a tiempo siempre es la mejor manera de evitar sorpresas en carretera.